Nuria Varela

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Master Universitario en Estudios Interdisciplinares de Género y Máster en Género y Políticas de Igualdad entre Mujeres y Hombres, ambos por la Universidad Rey Juan Carlos.

"Los recortes que se han hecho no hubieran sido posibles si no existiera el patriarcado"

"Los recortes que se han hecho no hubieran sido posibles si no existiera el patriarcado"

El feminismo es una linterna, dice Nuria Varela. Periodista, enviada especial a Iraq o Afganistán, y autora de dos libros que ahora se reeditan y que han sido manuales de cabecera para miles de mujeres: 'Feminismo para principiantes' e 'Íbamos a ser reinas' (Ediciones B). Varela, que fue la jefa de gabinete de Bibiana Aído al frente del Ministerio de Igualdad del Gobierno de Zapatero, es optimista sobre el momento actual que vive el feminismo. No todo vale, advierte: "El empoderamiento individual sin conciencia de género no es feminismo. Hay mujeres muy empoderadas que no benefician en nada al conjunto de las mujeres". Rechaza, eso sí, enzarzarse en una guerra de carnés o etiquetas:  "Todo lo que haga una mujer dentro de la teoría con conciencia de género de manera colectiva y con un proyecto emancipador, es feminismo".

Las reediciones de tus libros llegan en un momento de efervescencia del feminismo, ¿es este momento bueno?, ¿tiene riesgos?

Los momentos altos de movilización feminista son buenos, porque el feminismo mejora todas las sociedades donde se ha implantado. El 'boom' actual responde a varias razones, creo que también positivas. Responde a todo el trabajo feminista realizado en los últimos años que está dando frutos y que implica una concienciación por parte de millones de mujeres. Luego, todo lo que significa las redes al feminismo le aporta mucho porque el feminismo es una estructura en red en sí misma, siempre ha sido una movimiento muy poco jerarquizado, en red, internacionalista.

Hay otra parte de lo que está sucediendo ahora que es histórica, que es de ruptura del silencio. Para acabar con esta barbaridad de violencias que estamos sufriendo ese es el primer paso, porque es la manera de acabar con la impunidad, que es a su vez la gasolina de la violencia. El único matiz negativo de todo esto es que buena parte de la movilización se debe a lo insoportable que están siendo esas magnitudes de violencia. La respuesta está siendo mayoritaria y de todas las generaciones de mujeres. Que cuando hay una época potente de movilización se oyen barbaridades de todo tipo, pues claro. Pero llamar a algo que tiene tres siglos una moda pues es una broma. 

¿Qué deberíamos sacar de esta etapa más allá de esa sensación general de movilización, qué cosas concretas debería ayudar a cambiar este momento?

Tiene que provocar, por lo menos, dos cambios fundamentales. Uno es el cambio en la educación, que por fin la igualdad y el feminismo entren en el aula desde las primeras etapas. No podemos llevarnos las manos a la cabeza cada vez que salen los datos de violencia en la adolescencia, en las mujeres jóvenes, en las primeras relaciones y seguir cerrando los ojos. Ahora mismo hay una subcomisión en el Congreso que no puede ser ciega a esto, nadie puede decir que no está viendo a las mujeres y sus reivindicaciones. Hay que introducir una asignatura de educación afectivo sexual en el aula y de prevención de la violencia, hay que reconocer los estudios de género en la universidad y formar también a jueces, juezas, personal sanitario, profesionales de la comunicación y profesorado.

El otro cambio urgente es el sistema judicial. Lo que no puede ser es que las mujeres se sientan doblemente maltratadas en el juzgado, que las leyes no se cumplan y la justicia no proteja. Estamos en una justicia hecha para lo público, de hombres para hombres que no tiene respuestas a los delitos que se comenten en un ámbito privado, sin testigos, donde no se ha aprendido ni a investigar y donde sale todos los prejuicios patriarcales.

¿Podemos decir que el juicio a 'la manada' ha sido un punto de inflexión?

Un tercer ámbito que debería cambiar sería romper la impunidad social de la violencia sexual y de género, que es algo que creo que se está cambiando. La mirada que tiene la sociedad después del juicio de 'la manada' no es la misma que antes. Por primera vez todo el mundo hemos visto lo que ocurre en los juzgados en silencio todos los días. Tiene que haber esa sanción social frente a los violadoras, maltratadores, acosadores y asesinos de mujeres.

¿Eres partidaria de que el concepto de violencia de género y las estadísticas se amplíen para recoger casos que vayan más allá de la violencia en las parejas?

El concepto está muy bien definido en la ley como la violencia que sufren las mujeres por el hecho de serlo, otra cosa es que desde entonces los responsables políticos hayan decidido que ya no hay nada más que hacer. Si no se contabilizan los asesinatos de mujeres fuera de las parejas es porque así han decidido hacerlo, no porque la ley lo impida. Sí creo que hace falta una ley específica de violencia sexual, pero si la vamos a cumplir. 

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