Qué es hacer luz de gas o gaslighting, un sigiloso maltrato psicológico

Qué es hacer luz de gas o gaslighting, un sigiloso maltrato psicológico

Objetivo de hacer luz de gas

La violencia “luz de gas” es un tipo de manipulación que no sólo quiere modificar el comportamiento de alguien sino quién es ese alguien. El objetivo – más o menos consciente por parte de quien agrede- es buscar el control sobre la víctima. Como cualquier manipulación, daña la autoestima. Pero ésta además afecta profundamente a la autoconfianza y la percepción de la propia realidad y posicionamiento vital.

Hacer Luz de Gas consiste en hacer creer a la víctima que la realidad que vive es falsa y que esa distorsión puede ser debida a fallos en la memoria o alteraciones mentales. Hace dudar a la víctima de su propia salud mental. 

Hace que la persona que es objeto de ella se cuestione sus propios sentimientos, instintos, pensamientos y sanidad mental, dando a la persona abusiva (generalmente un(a) narcisista) el poder y el control.

Es un tipo de abuso psicológico en el cual se manipula y modifica la percepción de la realidad que posee otra persona. El maltratador hace creer al otro individuo que lo que recuerda y sus percepciones son producto de su imaginación y no lo que realmente a sucedido.

Un problema muy sutil, difícil de detectar, tanto por parte de quien la sufre como por su entorno cercano. Manipula de una manera recurrente las interacciones entre la pareja o el entorno de la misma; y quitando valor al sentir de la víctima. 

El vínculo que se establece entre víctima y maltratador se presenta como premisa para que los signos sean difícilmente reconocibles. Además, hay que sumar que es un maltrato que puede enmascararse, hacerse únicamente en privado y no ser evidente para ninguna persona que lo esté viviendo. El poder es tan grande que la persona maltratada se convence de que no llega a percibir correctamente la realidad.

Procedencia

Luz de gas debe su nombre a la película Gaslight (1944), de George Cukor. Una película estadounidense de 1944 basada en la obra de teatro de Patrick Hamilton Gas Light. Contó con Charles Boyer, Ingrid Bergman y Joseph Cotten como actores principales.

La protagonista vive cómo su marido le intenta convencer de que los ruidos que ella escucha en el ático son fruto de su imaginación, mientras continúa alterando el entorno para probar su teoría. Para ello, él le desaparecía ciertas pertenencias y atenuaba las luces de gas, haciéndole creer a ella que brillaban con la misma intensidad de antes.

Este tipo de abuso psicológico ponía en duda constantemente a la esposa, por lo que ella creía que tenía problemas de cordura y de memoria.

Características

En la actualidad gaslighting o hacer luz de gas, forman parte de los términos clínicos que hacen referencia a diferentes tipos de abusos psicológicos como, por ejemplo, el lavado de cerebro y el bullying.

Es una forma de abuso habitual, utilizada sobre todo por personas narcisistas, psicópatas y sociópatas. Este tipo de manipulación está presente en muchos tipos de relaciones, ya sean sentimentales o entre familiares. De hecho, es una de las formas de abuso utilizadas en los casos de bullying en los colegios

Entre las principales características del gaslighting que se pueden mencionar están:

  • La persona afectada recuerda ciertas situaciones o conversaciones que el abusador niega.
  • El abusador trata de convencer a la víctima de que está equivocado y por eso confunde las cosas. Convence a la víctima de que es responsable de que todo salga mal.
  • El maltratador repite de forma constante que estás loca, que estás perdiendo la cabeza o que deberían encerrarte.
  • El abuso psicológico comienza a generar dudas en la víctima.
  • Las victimas experimentan altos niveles de estrés constantemente y se sienten infelices.
  • El abusador nunca asume la culpa, por el contrario, es una víctima de los demás. Da la vuelta a las situaciones y se sitúa como víctima de todo lo que haces.
  • La autoestima de la víctima es afectada negativamente.
  • Nunca la víctima tiene la razón: se esfuerza en llevarle siempre la contraria, incluso en temas banales.
  • Mienten de forma desvergonzada. De hecho, cualquier cosa que vaya en contra dirá que es siempre mentira.

El manipulador afirma las cosas equivocadamente y niega los hechos demostrados. Y a veces, elogia a su víctima o la felicita. De este modo, la víctima después se dice que debe estar equivocada y que esta persona no puede desearle ningún mal. 

Etapas

La doctora Robin Stern distingue tres etapas dentro del proceso del gaslighting:

  1. Desconfianza (disbelief). En esta etapa, la víctima todavía es consciente de su propio criterio. Le gustaría obtener la aprobación por parte del abusador, pero no se siente desesperada por ello.
  2. Defensa (defense). Esta fase se caracteriza por la necesidad que siente la víctima de defenderse a sí misma. Busca pruebas de manera compulsiva para demostrar que el gaslighter se equivoca en sus recriminaciones. Empieza la desesperación por conseguir su aprobación.
  3. Depresión (depression). En este punto de la relación, la autoestima ya está bastante socavada. Quien padece los abusos trata de probar que el manipulador tiene razón, con el pensamiento de que así empezará a actuar como el abusador quiere y finalmente conseguir su aprobación.

El gaslighting es una forma de abuso emocional y psicológico. Si crees que estás siendo objeto de gaslighting (tu pareja, padre y/o madre, amigx), es importante que busques ayuda. Sus efectos pueden ser muy perjudiciales para ti y no tienes porqué tolerar esta clase de comportamiento. Haz lo necesario para mantenerte sanx mentalmente y salvo del/de la narcisista (u otro tipo de persona abusiva).

El perfil del agresor

Se trata de manipuladores de primera, completamente conscientes de lo que hacen. «Son personas «pasivo-agresivas», es decir, están llenas de cólera, pero ocultan su hostilidad. Avanzan de forma oculta, mediante pequeñas venganzas, pequeñas agresiones. Se practica en todos los entornos con más o menos sutileza», explica la especialista. Describe a estos manipuladores como personas inmaduras, parecidas a los niños durante el recreo, que se lo pasan bien maltratando a los demás. Son desenmascaradas por su víctima, y en lugar de detenerse, se regocijan puesto que son intocables. (Christel Petitcollin)

El gaslighter te sitúa en un pedestal, pero en la realidad sencillamente no estás ahí. Se produce en consecuencia tal contradicción entre el discurso y los hechos que hace que, tras un tiempo en la relación, sea especialmente difícil para quien sufre esta violencia identificar por qué se siente tan sola, tan cansada, tan vacía.

Puede utilizar habitualmente expresiones como:

  • Es por tu bien
  • Te lo digo para tu propio beneficio
  • Yo solo quiero lo mejor para ti
  • Cuéntame todo para que me pueda encargar yo
  • Todo el mundo te toma por loca

Suele ser habitual en ciertas ocasiones que quiera usar esta técnica en público contra la víctima para aún hundirla más.

Si logra que alguien apruebe su actitud y que alguien vea a la víctima como una persona ansiosa y sin razón, el agresor conseguirá que su víctima se hunda más y el agresor cogerá fuerza ante la víctima, de ese modo habrá mucha gente que deje de creer a la víctima cuando quiera denunciar algo.

Mienten sobre cosas obvias. Mienten sobre ellas como si fueran verdad con el rostro totalmente serio, a pesar de que tu sabes de más que es mentira lo que están diciendo. Según Sarkis, es una manera de sentar un precedente, para cuando mientan sobre algo con más importancia, tú creas ciegamente en esa mentira.

Stephanie Sarkis, Doctora en Filosofía y Terapeuta Licenciada en Salud Mental, escribe en la revista Psychology Today, sobre las técnicas que suelen utilizar estos abusadores:

  • Niegan cosas que han dicho, aunque tengas prueba. Es una manera básica de hacer que te cuestiones si realmente dijo aquello que pensabas que había dicho o no. Esta acción se repite de manera recurrente para que cada vez dudes más acerca de lo que percibes y empieces a creer lo que el gaslighter dice.
  • Atacan a las personas o cosas que más aprecias. Te hacen dudar de tu propia esencia como persona. Es una manera de juzgarte por cómo eres o por cómo actúas.
  • Te hacen comentarios positivos. Lo mismo que te recriminan aspectos de tu personalidad o de tus acciones, te alaban por otros. Es una acción totalmente premeditada para que pienses que no son tan malos como parecen y seguir distorsionando tu percepción de la realidad.
  • Intentan poner a los demás en contra tuya. Reclutan a gente, que saben que les apoyará, pues son conscientes de quienes son fáciles de manipular. Una de las estrategias más utilizadas es decirle a los otros que estás loca. Hacen que te replantees tu salud mental. Intentan transmitirte que la gente no te creerá cuando les cuentes que esa persona, el gaslighter, está abusando de ti psicológicamente. También acusan a los demás de ser unos mentirosos, para que tampoco confíes en ellos. Es una manera de controlarte mejor, ya que se desenvuelven mejor cuando esa persona está sola o aislada. Al final pensarás que la única realidad es la que él te dice.

Acciones

  1. Retención: El agresor finge que no te entiende o se niega de forma radical a escucharte. Puede que diga algo como “No quiero oír nada sobre esto nunca más”.
  2. Oposición: El agresor cuestiona tu memoria, incluso aunque estés muy segurx de lo que ha pasado. Te dicen cosas como “Te equivocas, nunca recuerdas bien las cosas” o “Eres un(a) mentirosx, eso no ha pasado nunca” o “Te lo estás inventando, a veces creo que estás locx”.
  3. Bloqueo/Desvío: El agresor cambia el tema de conversación para silenciarte o para cuestionarte, diciendo frases como “Es otra idea locx/desafortunada/disparatada de tu (amigx/ miembro de tu familia)”.
  4. Trivialización: El agresor minimiza tus necesidades o sentimientos, diciéndote constantemente que eres demasiado sensible o una persona difícil o frases como “¿Te vas a enfadar por una tontería como ésa? ¡Pero si era broma!”.
  5. Negación/Olvido: El agresor finge que se ha olvidado de lo que ha pasado realmente o niega de forma flagrante las promesas que te ha hecho. “No sé de qué me hablas” o “Te lo estás inventando”.

Perfil de la víctima

Son personas humanas, abiertas y amables que no ven el mal. Personas que les gusta ayudar a los demás y evitan los conflictos. En cambio, sus manipuladores detestan a la gente optimista, llenas de felicidad y alegría ya que ellos son incapaces de ser felices», analiza Christel Petitcollin. Un perfil que se correspondería con el de la empleada de una oficina acosada por su superior.

La víctima no es capaz de reconocer el problema y los motivos pueden ser:

  • Es común la creencia de que esta situación es pasajera y circunstancial, que la pareja está pasando un mal momento y por eso se comporta así.

  • Por lo tanto, no se conciben las manipulaciones como algo más estructural en la forma de relacionarse de la pareja.

  • Asimismo, muchas veces surge la contradicción de que una persona que me ama tanto no puede estar maltratándome (ese mal genio, esos reproches, son fruto del momento, de las circunstancias… pero él me quiere por encima de todo).

  • Las mujeres somos educadas para complacer, cuidar, preservar el buen ambiente y el bienestar de las otras personas, especialmente de la pareja. Este mandato internalizado, muchas veces inconsciente, no ayuda a detectar y poner límites a los abusos (pobrecito, lo está pasando mal, quizá soy una exagerada, es una mala época, he de ayudarle y apoyarle para demostrarle que estoy ahí…)

  • Existen sentimientos de culpa, muchas veces generados por el propio abusador: no soy lo suficientemente buena, atenta, no le apoyo bastante, no le escucho tanto ni tan bien como necesitaría, soy una egoísta, etc.

  • Para tolerar las contradicciones internas que surgen, son habituales las auto-justificaciones: esos reproches que me hace y ese control que tiene sobre mí son en realidad porque se siente mal y me quiere tanto que tiene miedo de perderme. Voy a dejar de ir a esa fiesta, o a mi grupo de baile, o de teatro, o de quedar con esos amigos… para que él no sufra o para que después no discutamos. Al menos hasta que la cosa esté más tranquila. 

También es fácil de encontrar entre las personas que sufren luz de gas las siguientes posturas:

  • Dejar de opinar para no enfadar o recibir rechazo de la otra persona
  • Hagas lo que hagas, según la otra persona, lo estás haciendo mal
  • La otra persona va a encontrar el camino para hacerte ver que no tienes razón
  • No poder hablar delante de esa persona
  • Miedo a entrar en debate
  • Anular tu autoridad ante hijos o amistades

Consecuencias en las víctimas

Aunque pase inadvertido y se camufle divinamente, es una violencia psicológica; y como tal deja una huella profunda en la autoestima, la energía y las ganas de vivir de la persona que la ha sufrido.

Al estudiar los casos, se observa que el gaslighting puede tener repercusiones importantes. «Las víctimas pueden desarrollar síntomas de estrés postraumático que se agravan en función de la duración. Pueden padecer trastornos del sueño, de la alimentación, angustias, taquicardias, dolores de espalda... Resulta destructor para el organismo», previene Christel Petitcollin.

Detectar si te están haciendo luz de gas

  1. Observa si estás todo el tiempo cuestionándote a ti misma.
  2. Te preguntas si eres demasiado sensible varias veces al día.
  3. Te sientes confundido a menudo, incluso “loco” en el trabajo
  4. Siempre estás pidiendo disculpas, ya sea a tus padres, tu novio o tu jefe.
  5. Te preguntas constantemente si eres lo suficientemente bueno con los demás, como novia, esposo, amigo, hija o empleada.
  6. No entiendes por qué, a pesar de todas las cosas buenas que te rodean, no eres feliz.
  7. A la hora de comprar cosas para ti, piensas en lo que le gustaría al compañero, amigo o familiar que supuestamente está ejerciendo el gaslighting sobre ti, en lugar de en tu propia felicidad.
  8. Excusas constantemente a esa persona que sospechas que está abusando de ti delante de tu familia o de tus amigos.
  9. Ocultas información a tus amigos y familia, de tal forma que no tengas que ponerles excusas.
  10. Sabes que hay algo que va muy mal, pero no puedes expresarlo, ni siquiera tú mismo consigues identificar qué es lo que está mal.
  11. Empiezas a mentir para evitar menosprecios hacia tu persona y distorsiones de la realidad.
  12. Tienes problemas a la hora de tomar decisiones simples.
  13. Piensas dos veces antes de sacar ciertos temas de conversación, aparentemente inocentes.
  14. En el caso de una relación sentimental o de que vivas con tu “gaslighter”, repasas mentalmente todo lo que has hecho durante el día para anticiparte a aquellas cosas negativas que puede echarte en cara.
  15. Tienes la sensación de que antes solías ser una persona distinta, más segura de ti misma, más divertida, más relajada.
  16. Empiezas a hablar con tu “gaslighter” a través de un intermediario, porque tienes miedo de que se sienta molesto por algo que has hecho.
  17. Sientes que no eres capaz de hacer nada bien.
  18. En el caso de que tengas hijos y sea tu pareja el abusador psicológico, empiezas a notar como intentan protegerte de él o ella.
  19. Te sientes furioso con gente con la que antes te llevabas bien.
  20. Te sientes desesperado e infeliz.

Cómo parar el gaslighting

La historia es que hay algo clave que complica la identificación de esta violencia cuando una está adentro: el gaslighting casi nunca requiere el uso de violencia explícita, e incluso muchas veces va revestido de un falso buenismo: “Yo sólo quiero ayudar, aunque parece que lo hago todo mal; hazme caso, fíate de mí, es por tu bien…”

Es tan difícil de conocer este tipo de maltrato que incluso si lo hablas con tus amigas es posible que puedan decirte que no es para tanto, que es una persona con carácter o que a lo mejor estás exagerando.

La solución para que estos abusos se detengan consiste, según la experta, en cortar los vínculos. «El agresor se embriaga con sus abusos, que se convierten en una droga para él. Se siente todopoderoso. Y esto sólo puede ir de mal en peor», añade la especialista. La víctima puede que se sienta sola ante las acciones de su acosador. En general, esto sucede sin que los demás noten nada, las personas del entorno de la víctima no son conscientes del problema.

Confía en tu sabiduría y en tu intuición. Estoy segura de que si has vivido una situación parecida y te permites mirar para atrás, si miras bien adentro de ti, verás que siempre supiste que algo andaba mal. Tu intuición, tu sistema de alarma siempre funcionó. Simplemente aprendiste a dejar de escucharlo.

Activa, pues, tu escucha interna. Rebaja las voces externas y sube el volumen de tu voz, de tu sentir, de tu intuición. Si miras bien adentro, tú sabes qué te quita la energía y qué te la da. Esta escucha interna siempre será tu mejor aliada.

La vida sigue sin esa persona. Sí, vivirás momentos especiales y siderales con otras personas. Sí, también sentirás emociones preciosas aunque esa persona ya no esté. Afortunadamente, si tenemos los ojos y el corazón abiertos, la vida está llena de personas y momentos maravillosos.

Si pudiera volver atrás y darme un consejo, sería cortar todo contacto durante por lo menos un año. Es difícil porque todavía sientes que un posible entendimiento está a la vuelta de la esquina. Pero cuando digo cortar todo contacto me refiero a TODO contacto. Distánciate de amigos comunes. Bloquéalo en las redes sociales. Pide a tus amigos que no te cuenten nada sobre él. Que le jodan a quien te diga que no estás siendo razonable. Necesitas esto para sanar
Shea Emma Fett

Ejemplos de luz de gas

Charlotte

A Charlotte le ha pasado esto con su exnovio.
«Nos pasó exactamente esto, Antoine era amable y nos queríamos. Pero poco después de irnos a vivir juntos, empecé a dudar de mí misma, de mi memoria. A menudo perdía cosas. Como soy bastante desordenada y despistada, pensé que era un problema mío. Una vez, le esperé en una cafetería, pero no vino. Me dijo que lo había soñado, que no habíamos quedado. A veces, Antoine me decía que le había pedido que fuéramos a ver una película concreta al cine y yo no me acordaba. Decía cosas a nuestros amigos que eran falsas: que me planteaba cambiar de trabajo, que había visto a tal amiga el otro día... Estaba totalmente perdida. A base de pruebas, comprendí que era él el que tenía un problema y le dejé antes de volverme loca», recuerda la joven.

Pikara

— No, no insistas, ¡te digo que no hablamos de ese tema aquella tarde!
— Pero sí, estoy segura de que fue así, sí lo discutimos.
— ¿Ah, sí? Dime entonces qué dijimos exactamente.
— Pues… Ahora no me vienen las palabras… No recuerdo la conversación exacta pero sé que me sentí fatal, triste y agobiada.
— ¡Exageras! A ti lo que te pasa es que siempre miras nuestra relación con ojos negativos… ¡si no te acuerdas es que aquello no fue así! O quizá es que mientes.
— Pero… ¡no, no estoy mintiendo!
— Pues parece que no puedo fiarme de tu memoria, ni tú misma puedes…
Y después… esa sensación de rabia, de vacío, de falta de palabras.

Pikara 2

Quieres ir a un festival con tus amigas y se da este diálogo:
— Me encanta ver cómo disfrutas bailando, pero lo paso fatal cuando vas a tus clases de baile y a los festivales…”
— Lo siento mucho que lo pases así . Yo te quiero a ti, ¡simplemente voy a bailar y disfruto!”
— Ya, ya… pero todos esos chicos con los que bailas… con lo guapa que eres, seguro que quieren algo contigo. Me pongo fatal solo de pensarlo…
— Por favor, no te sientas mal… además aunque así fuera, yo no quiero nada con ello.
— Está bien… vete, vete, lo entiendo. Lo entiendo. Vete y disfruta, ya me apañaré yo, tienes razón.
Llega el día del festival, decides ir aún con un terrible sentimiento de culpa por saber que él se siente mal. Bailas, pero cada 10 minutos vas mirando el móvil y leyendo sus mensajes. “¿Qué tal?, ¿cómo va todo?, ¿lo pasas bien? No puedo dormir… ¿cuándo vuelves?, ¿con quién bailas? Estoy angustiado…”
Resultado: una mala noche, cero disfrute, culpabilidad in crescendo, taquicardia, lágrimas y energía por los suelos.
Y al llegar a casa, le consuelas.

Mireia

“Me lo discutía todo. Todo lo ponía en tela de juicio. Hasta las cosas que no tiene discusión, como mi estado de ánimo o mis sentimientos. Todo era una exageración mía, una invención o una paranoia. Todo estaba en mi cabeza, así que terminé por creérmelo. Terminé por creer que era yo la que no estaba a la altura y, por no seguir decepcionándole, me callaba. Dejé de opinar, dejé de contestar o simplemente de expresar las cosas. Quedé completamente anulada como persona y él tenía el control total de mí”.

Mireia estaba agotada. “Me quedé sin fuerza, sin energía, todo el día pendiente de no enfadarlo, de no decepcionarle. Hasta que comprendí que aquello no era normal, que no podía vivir así y que estaba ocurriendo algo”.

Y cuando Mireia comprendió, se encontró con la incomprensión. “Eso no es maltrato, me decía alguna amiga. Exageras… Eso me hundió más. El peor golpe que recibí fue cuando me animé a denunciar. Cuando ya no podía más porque ya me insultaba, me despreciaba y me generó ansiedad y problemas psicológicos. Fui al juzgado y archivaron mi causa. Que no era maltrato, que no había pruebas…”. Mireia llora. Y, cuando recupera el aliento, añade: “Llegué a pensar: ojalá me abra la cabeza. Ojalá me dé un puñetazo para poder ir al juez sangrando y que lo alejen de mí”.

Nicole

Nicole pasó años viviendo con un hombre encantador, pero parecía que ella siempre estaba haciendo algo mal. Eventualmente comenzó a darse cuenta de que ella no era el problema, era él, y cuando conoció a una de sus amigas anteriores, Elizabeth, entendió. Aquí Nicole cuenta su historia*.

Marta

Me llamo Marta y me he decidido a escribiros para contaros la violencia que sufrí en mi última relación amorosa. Ahora soy consciente de que no estaba loca y sé que lo que viví es un tipo de violencia psicológica que tiene un nombre: violencia “luz de gas”, o gaslighting en inglés. (sigue leyendo la historia en pikaramagazine.com)

Es un tipo de violencia que me encuentro mucho en la consulta. Son mujeres que llegan agotadas. La mayoría llega sin ser conscientes de que están padeciendo maltrato psicológico. Vienen porque están cansadas, bajas, anuladas. Y es hablando, rascando, cuando se dan cuenta de que están todo el día intentando defenderse, intentando hacer valer su punto de vista, pero que no lo consigue nunca. Y llegan a considerar que no vale nada
Beatriz Villanueva

Valeria

Valeria estaba loca por él. Soñaba con él, con un futuro a su lado. Sólo tenía 16 años pero le gustaba imaginar cómo sería la vida de adulta a su lado. Era su segundo novio, pero era ahora cuando los nervios y las mariposas de las que tanto había oído hablar ahora vivían en su estómago. Sigue leyendo el relato en diario.es

Este artículo se ha compuesto de diferentes fragmentos extraídos de los enlaces que a continuación se indican. Queríamos agradecer el trabajo de los autores que también se mencionan:

- vapornosotras.es (Podcast)
- elperiodico.com (Ángel Rull, psicólogo)
- significados.com 
- doctissimo.com (D. Blancheton)
- pikaramagazine.com (Beatriz Villanueva Martín)
- lidefer.es (María Cárdenas Chicón)
narcisistascodependienteseinteligenciaemocional.com
- elpais.com (Nacho Carretero)

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