Vientres de alquiler: un negocio millonario que convierte a los bebés en "objetos comerciales"

Vientres de alquiler: un negocio millonario que convierte a los bebés en "objetos comerciales"

(@OlgaPereda) Los defensores de la paternidad y la maternidad mediante gestación subrogada pretenden edulcorar lo que realmente significa “alquilar el útero de una mujer mediante un contrato”. Así comienza 'Vientres de alquiler' (editado por Lo que no Existe), ensayo firmado por Núria Gonzalez, abogada especializada en Derechos Humanos y Bioética. El libro es un repaso implacable de un negocio deshumanizado y millonario en el que los padres son “contratantes” y los niños, un “objeto comercial”.

Si los padres contratantes no lo ven oportuno, esos niños y niñas nunca sabrán quiénes son sus madres y, por lo tanto, perderán una parte importante de su identidad. Los bebés, a los que se les niega el derecho a la lactancia materna, son abruptamente separados de las mujeres que ellos reconocen como sus madres por el olor, el latido y el tono de voz. Pueden sufrir problemas de salud, como estrés, ansiedad y síndrome del abandono.

El ensayo recuerda que en España una sentencia del Tribunal Supremo del 2014 prohibió la inscripción de cualquier bebé que proviniera de un contrato de vientre de alquiler. Pero una instrucción del 2014 de la Dirección General de los Registros y del Notariado estableció una política favorable al registro de estos niños. En pleno debate político y social en España tras los últimos acontecimientos en Ucrania, repasamos algunas de las (durísimas) conclusiones de ‘Vientres de alquiler’.

En España una sentencia del Tribunal Supremo del 2014 prohibió la inscripción de cualquier bebé que proviniera de un contrato de vientre de alquiler. Pero una instrucción del 2014 de la Dirección General de los Registros y del Notariado estableció una política favorable al registro de estos niños

Eufemismos

Alicia Mirayes, portavoz de la plataforma No Somos Vasijas, escribe el prólogo y lo primero que destaca es la manipulación del lenguaje, la manera de edulcorar la (triste) realidad. La maternidad subrogada no es tal sino vientres de alquiler, úteros que se contratan. Los padres comitentes son, en realidad, padres contratantes. Y el producto final, bebés cosificados y mercantilizados.

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